sábado, 9 de noviembre de 2019

MEMORIAS DE UN LECTOR

MEMORIAS DE UN LECTOR DE LIBROS

No es lo mismo saber que no saber.
Enseñar que no enseñar.
Hablar que no hablar.
Escribir que no escribir.


Cuando lees tienes un compromiso con el libro de acabarlo, terminar de devorarlo y a ser posible digerirlo, y asimilarlo lo máximo posible. Por eso más que literatura superficial me gusta el ensayo veraz y lúcido. Necesito ideas para funcionar y fundamentar mi realidad. A veces me las aportan familiares y amigos y las anoto. Pero me gusta siempre emprender algo nuevo.

Los libros han llegado a mí por prístino azar, son ellos los que se me insinúan y me cortan el paso en mi camino. Pero previamente los he concebido, necesitado y soñado despierto con ellos. Ha sido un encuentro mutuo. Y muy fructífero porque han constituido mi ser. De lo bueno de los libros y de su lectura.

La vida valía la pena si se coronaba en un libro.

Diego de Torres Villarroel era un joven salmantino tan soplado como yo.

Muchos libros serán escritos y pocos valdrán. El tiempo asienta lo que es una obra de arte, aquélla que de generación en generación seguirá siendo comentada y rescrita. Y la hará eterna. Por eso es una obra de arte.

Uno debe hacerse su propia tradición. Por eso debe leer mucho. Tiene toda la tradición anterior por leer.

Se lee bien entre los veinte y los treinta años. ¡Se pueden leer, resumir y memorizar en ese tramo de edad al menos unos cien libros al año!

Cuando se lee se desempolva el espíritu de un libro. Se resucita al autor. Con los libros me he comunicado con el Cielo.

La luz del sol es luz lectora. Y hasta las moscas gordas y negras leen posadas en la hoja de una planta de la Torre Picasso. Los ríos, como el río Tormes, leen cartas de amor tiradas desde un puente romano.

Cuando un libro se moja resucita el alma con que fue hecho.

Llorar sobre un libro es una petición que siempre escucha Dios.

Iba en el metro parapetado con La Guerra del Peloponeso de Tucídices. Un libro que me servía de escudo repantingado en mi asiento. He abandonado libros en los autobuses de la Castellana para prestarlos a otra conciencia desconocida.

Arrancaba las hojas de la Metafísica de Aristóteles cuando iba por el Paseo de la Habana. Un amigo del colegio me denunció por eso a mis compañeros. Y me hice famoso. Era muy profundo y me era muy difícil pasar página. Y quería acabar de leerlo alguna vez en mi vida. Y eso que era joven.

Pensé que a Kafka le hubiera ido bien respirar el aire de Guadarrama.

De joven compraba los libros por el título. Luego los que estaban mal escritos, los leía a vista de aeroplano. Ahora ni los leo si están mal escritos. Lectores al fin y al cabo somos con mil ojos de mariposas.

Escribí Pequeñas Excogitaciones como Pascal y tuve una esquizofrenia religiosa, de razón y fe, con San Agustín, Santo Tomás de Aquino y Unamuno.

Mi maestro el filósofo y humanista sevillano y ambulante Juan Blanco de Sedas decía que el libro de Moby Dick le cogió como un toro, y que los libros que adquieres van construyendo tu biblioteca.

Compraba dos, tres y cuatro libros a la semana en la librería de barrio “El Buscón”. Ahora visito varias bibliotecas, veo sus fondos y cojo de las Novedades. Y si el libro es muy bueno y quiero poseerlo entonces lo compro. Y si es muy caro me espero a Navidades.

Leyendo a Spinoza en los autobuses de Madrid me sucedieron muchas casualidades con la gente y con los lugares o puntos mágicos parapsicológicos del Universo que conocemos en “triacs y tiristors” de los campos eléctricomagnéticos.

Mi libro preferido sigue siendo las OBRAS de Santa Teresa de Jesús. Cuando cumplí la mayoría de edad me levantaba al amanecer del verano para leerlo por las cuatro calzadas romanas que están entre Martinamor y Alba de Tormes y luego entraba en la casa de un pastor a sosegar mi espíritu. Tuve una vivencia mística entre encinas, olivares y polvo de oro salmantino con aquel castellano simple, claro, ático y circular de la Santa de Ávila. Si estuviera en la cárcel es el libro que me acompañaría junto con los Salmos y el Nuevo Testamento.

Gracias a las OBRAS de San Juan de la Cruz alcancé la Beatitud en la Iglesia de San Marcos mientras descansaba del trabajo de mozo de Gestoría media hora leyéndolo por las mañanas alternas.

Cuando leo se produce en la arena de la mente, la lucha ética entre lo que es bueno y lo que es malo en nuestro interior.

Un libro es un alma moribunda que te acompaña. Haz el favor de leerlo. Y si es malo, perdónalo. Pero algo te habrá hecho pensar y sugerido. Si no, abandónalo en el purgatorio a merced de lluvias y vientos.

En mi bolsillo de la chaqueta o del pantalón siempre llevaba un libro cuando era joven y había quedado con mis amigos. Luego un boli y un papel cual pirata al encuentro de una aventura. Iba a tirar a dar.

Con la castidad no se puede leer los poemas de Keats.

Nunca he plantado un libro debajo de un árbol. Quizás si lo tuviere en mi jardín ese árbol daría frutos de Erasmo.

Siempre frente a la tele con un libro en las manos. Así me he reeducado frente a la caja tonta.

Ningún libro me es ajeno. Me está diciendo. “mírame, estoy aquí, cógeme y léeme”. A mi mujer sigo regalándola una rosa de rojo pasión.

Me gustaría escribir como los trenecitos negros que escribió Augusto Roa Bastos en Yo, El Supremo.

Como Joyce me llovieron en mi mente las lluvias de ideas y me crecieron los neologismos. Y como Beckett también me vinieron monólogos brillantes. Pero en la adolescencia, fue Hamlet, con quien realmente me identifiqué.

Gracias a los libros vivo cien mil vidas.



El vino de Fausto abre las puertas del infierno si se derrama al suelo en Navidad. Mi padre Anselmo era muy parecido físicamente a Goethe y espiritualmente a la nada de Mefistófeles.

Aprendía de una biografía que Napoleón era Hijo de Fortuna.

Si me hubiera quedado a vivir en Irlanda creo que escribiría diaria y poéticamente en inglés con un estilo como el de Yeats y Ezra Pound.

De Kafka, salté a Alejo Carpentier y de ahí a Cortazar, como de piedrecita en piedrecita, así fue pasando mi juventud y mi drama interior de alma enferma.

El Tesoro de la Lengua de Covarrubias es otra de mis Biblias o mazacotes que tengo en casa para por si acaso, pierdo el espíritu de buen cristiano y el ingenio de Gracián, o la Real Academia saca un Diccionario inflacionista.

Y una profesora de ética de Hamburgo dice que los alemanes tienen toda la literatura europea para levantar la cabeza. Y un Papa.

¿Se leía en las diligencias españolas? Montaigne seguro que sí en sus viajes por las tabernas suizas y tantos otros escritores que viajan en tren, en coche o en avión para no pensar en lo fatal. En la Enfermedad y en la Muerte. Para no sufrir esperando y pensando en cosas negativas, para contagiarnos levemente con el paisaje del viaje o porque el trayecto nos obliga a pensar o para distraernos espiritualmente por eso leemos. Y Aristóteles era peripatético.

Los buenos libros,
cuando los lanzas al aire,
mueven sus alas
como las palomas del Espíritu Santo
con más o menos catálogo o Índice.

Cada mañana de sábado en el VIPS de Bilbao me ventilaba cuarenta páginas del Ulises dublinés con una botella de agua con gas tomada a traguitos. Y luego me leí el madrileño Luces de Bohemia de Valle Inclán.

La primera vez que hice el amor lo hice acompañándome de la recitación de un libro de Pablo Neruda "20 Canciones de amor y una canción desesperada". Mi amada, no paraba de reírse, y yo no acababa.

Mucha escritura de empresa es de Maquiavelo. Di una conferencia sobre él que dejó extasiados a los bermejos de El Buscón.
Del archivo de la oficina saqué cuarenta quilos de textos narrativos.

Me gustó más la Eneida de Virgilio. Y la Ilíada me pareció una guerra de quincalleros. Y el Ulises me recordó a Las Argonáuticas de Apolonio de Rodas.

Cioran me pareció como el cianuro y Dalí un genio pintor de cerezas. Di una conferencia sobre él pero la del rumano no tuve oportunidad. Estimé a la personita lisboeta en Pessoa y di una conferencia sobre su caso clínico y otra conferencia sobre el sefardita Elías Canetti.

Para las conferencias me tenía que leer todas su obras y ensayar la dicción en casa.

Me gustaría escribir como si pintara. Es algo divino.

De Rembrandt me gustó que pintara como si escribiera con una tiza.

Al leer se levanta el espíritu del libro.
El Aire como Espíritu.
Los espíritus quieren formar parte de algo de la Naturaleza.
Los sueños son mensajes de la Absoluta Naturaleza.

Me gustaría hacer de la numerología, literatura. Que los números hablasen. Pero son un cálculo moderno mezquino, orden, análisis, porcentajes, ciencias exactas y no son notas musicales. Pero acompañados de palabras sanan, se produce la química, y nos llevan a la Luna.

Mi biblioteca llegó a trescientos setenta y cinco libros de los clásicos cuando me hice un cuarentón y me casé. Pero mi mujer tenía más de tres mil novelas tan anchas como zócalos.

En mí la costumbre de leer es buena y de escribir es una imperante necesidad. Y los papelitos son mis alas. Constantemente estoy a la caza de ácaros.

Un niño en su cuarto leyendo no corre ningún peligro. A no ser que le incite al suicidio como el sociólogo Durkheim causante de la muerte de un compañero en primero de Políticas cuya universidad estaba pegada a La Moncloa.

Lamento que se suicidara el autor de Ignatius de La Conjura de los Necios porque no le publicaban su libro.

Cuando de joven ordenaba mi biblioteca cada dos años y clasificaba los libros, sucedían cosas extrañas, mis amigos y allegados o morían o sufrían espantosos accidentes.

La religión se sustenta en dos libros sagrados: la Biblia y el Corán. ¿Qué le pasa a la casa que no tiene libros? Que no perdura.

Stefan Zweig me hizo creer que me hubiera gustado ser el conde Fersen y enamorarme de María Antonieta y salvarla.

Antonio Nebrija dio una Gramática en 1492 a los Reyes Católicos para su andadura universal.

No me gustó que Mr. Hyde diera un empellón a una niña. Y con ese libro de Stevenson aprendí esa palabreja. Pero me pareció magnífico que pudiera encerrar al diablo en una botella. Y de Werther aprendí la palabra vehemente. Y de santa Teresa la palabra ruin.

Me da pena que Borges saliera ciego de La Alhambra sin poder contemplar Granada.

Casanova me enseñó mucho en sus Breviarios sobre las mujeres. Al final fue un pequeño filósofo como tal vez el Marqués de Sade.

Cuando veo a una mujer lectora, me digo, deja el libro, hagamos el amor, y luego vuelve a leer, y me lo cuentas. Creo que estas mujeres son las más eróticas y dionisíacas.

Azaña era más un literato que un político. Escribió sobre la fragmentación del mosaico español si ganan las izquierdas. Y en su República fue providencial para las derechas.

Yo quiero la República de las Letras. Con un Rey, mi Dios.

En la depresión leer a Job. Cantad y recitad poesías como aconseja Ray Bradbury. Y Jesús curaba el espíritu con metáforas.

Todo lo del Quijote, como lo del primer mono, empezó por la lectura simbólica. Todos mis problemas de insomnio empezaron por querer leer mucho sin cortar y descansar. Me ahogaba en un Océano de la Humanidad tan grande.

Después de leer libros pasé a leer Enciclopedias. La entelequia del alma de Kant sigue su camino pidiendo cada vez más de lo que acostumbra y ha gustado. Ahora voy por el segundo tomo de la Británnica.

En Sobre la lectura de Marcel Proust habla de "que ciertos casos patológicos, de depresión espiritual, que la lectura puede convertirse en una especie de disciplina terapéutica (como al escribir a máquina, ver las letras ordenadas, en mi caso me cura, y uniforma el pensamiento). Pero la lectura puede introducirnos en ella, pero no la constituye". Leer es conocer pensando, adquirir la experiencia de mil ojos, "una amistad sincera, y el hecho de que se profese a un muerto, a un ausente, le da algo de desinteresado, algo casi conmovedor". A mí me gusta describir y analizar la realidad, me siento un analista de insectos y plantas, me siento muy a gusto como cuando Proust dice "se hace patente su buen estado de salud, tanto física como intelectual, en la brillantez de colorido de su pensamiento".

EL BUEN HUMOR

DEL SENTIDO DEL BUEN HUMOR

JORNADA APROVECHADA

Decía Chamfort que jornada aprovechada era aquella en la que se ha reído largo y tendido ante un espejo. Pocas cosas liberan mejor el alma del ser humano que la risa. Nada como la carcajada sincera del primitivo vasco.

¿Qué te parece que un urólogo le restrinja la masturbación a una vez a la semana a tu amigo para el mejor funcionamiento de su vejiga?

¿Y de las campañas antitabaco?¿No sería mejor que se pusieran en la puerta de los estancos, y en cuanto salgan los tíos, que les den con un bate de béisbol en los dientes y a traición?

¿Por qué el concepto de “verde” está asociado a algo sexual? La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar.

¿Qué unos feriantes de Sanse infecten de iguanas a Alcobendas habiéndolas regalado como reclamo para las fiestas del Cristo de los Remedios, y habiendo sido luego abandonadas en cualquier lugar del Parque de Andalucía?

¿Qué te parece que el día que desembarcó Valle Inclán en México como un emigrante más, leyó un artículo titulado El Tiempo que decía que todos los españoles, desde el bandido Hernán Cortés hasta el último desembarcado era poco menos que hijos de padres desconocidos?¿Y que cuando echaron a patadas a Valle Inclán de la redacción de este periódico, como la casa tenía dos puertas, volviese a entrar a por ellos por lo que habían escrito?

Baudelaire dijo exageradamente que la risa es satánica y por tanto profundamente humana. ¿Y la risa macabra que produce el que muera el copiloto de un coche fúnebre en un accidente de carretera y que el féretro salga despedido fuera?¿O que uno deje la urna funeraria de algún familiar en el ascensor de la oficina?

¿Qué te parece que Cela despachara a la censura franquista de su libro La familia de Pascual Duarte mediante la treta de vender el pedido en las librerías como dos ejemplares del libro Rommel, el zorro del desierto?

Pero el buen humor es una de las mejores prendas que se pueden vestir en sociedad. Erasmo de Rotterdam en el Elogio de la locura escribe:”¿Tiene algún sentido, decidme, llenar el estómago de dulces, golosinas y platos exquisitos, si al mismo tiempo ojos, oídos y espíritu no se apacientan con risas, bromas y chistes?...¿Qué divorcios habría, dios santo, o cosas peores que divorcios, si el trato doméstico diario de marido y mujer no se mantuviera y alimentara a base de adulación, carantoñas, perdones, astucias y disimulos?”

¡Mira las colegialas que cuando van al colegio a hacer prácticas comparan los órganos sexuales del cerdo con los de Dinio!¡Y qué piensan ustedes de que haya intrusismo en la profesión de masajes o de que haya comida de lujo para perros chiquititos de alto nivel!

¿Y no sonríes en el juego de Indicios cuando te dan pistas para la definición de una cabeza como:”Grande o pequeña más vale tenerla.../ y de tenerla que no sea cuadrada”.

¿Y dónde está el límite entre el humor y la sátira sangrante y ofensiva leyendo una viñeta de El Jueves?¿Ayuda la intención del juego humorístico sobre lo político y lo social para tomar distancia o es anarquía pura y libre? Mira lo que hicieron con los príncipes españoles y con Samaranch.

¿Qué te parece que a un oriental se le abran los ojos como platos cuando ve la tétrica imagen del crucificado en la pintura flamenca y española sin comprender de qué va la cosa ni qué se pretende con ello, salvo aterrorizar a la gente?¿Que al tipo de la posesión ilegal de documentos del Vaticano lo encierren en silencio y oración en una habitación de cuatro metros cuadrados?

¿Qué te parece tener por escobilla del inodoro de tu casa, una de marca Koh-I-Noor, el diamante más caro del mundo?¿Y el que las Iglesias Evangélicas Conservadoras tengan en el futuro “dolores de cabeza crecientes”?

Una sonrisa revela una actitud positiva ante la vida. Si regalas alguna por la calle seguro que no recibirás la “callada” por respuesta. Tal vez es cosa de entrenamiento o de miedo a ir al dentista. Pero hasta las viejas están guapas por brujas.

La risa produce grandes beneficios en la salud. Los espagueti a la carbonara suben el estado de ánimo. “Veía a Dios como una verruga flotado en el aire a la velocidad de la luz”, dijo un loco. Que por sabio muera loco, que por loco me haga sabio, dejó anotado. Y que fuera del loquero están los verdaderos locos.

A ninguna mente bien organizada le falta sentido del humor. Es la más alta cuota de la inteligencia humana. Y es como mejor y antes pones al otro en su sitio. Todo es libre albedrío sin tratar de ofender sino de entretener y estar alegre y feliz. Mirar las cosas de otra manera, de una manera cómica en cuanto de absurdo son algunas pretensiones humanas.

Que tu bebé de un año le haga paparruchas en misa al cura. Que cuando un cura celebra un matrimonio y expone: “si alguien sabe algo que hable ahora o que calle para siempre”, un joven pregunte en alto: “Perdone, podría repetirlo, es que no lo he oído”.

Cuentan las noticias que 200 gitanos de la asociación “HIERBA BUENA” se fueron ayer de un VIPS en Ribera de Curtidores sin pagar la cena, ¡y ellos lo que quieren es que la ley sea igual para todos!

El humor es un buen chaleco protector contra los perdigones que nos dispara la convivencia diaria. ¿Y quién no se ha reído con los hermanos Morancos imitando a las marujas?¿O que tu compañera de trabajo viva y se parezca a una de las Supremas de Móstoles?

Procura reír siempre. Es un buen ejercicio y te evita problemas cardíacos. Reír es muy saludable porque te da mucha vida. Desde luego se vivirá mucho mejor. Al pasar los años van desapareciendo las risas del adolescente. ¿Te has preguntado cuándo fue la última vez que tus carcajadas se oyeron de lejos por la calle?

Diviértete. Hay que hacer un esfuerzo creativo para inventar la broma. Bromear es una de las cosas más amenas de la vida, pero cuesta muchos años de aprendizaje. Y para los enfermos terminales es una virtud elogiosa.

¿Qué tu mujer, que es un año más joven que tú, utilice un champú para cabello sano y con cuerpo, y tú, uno para cabello seco y dañado?¿Cómo se dice “Matándome de risa” en finlandés? Así se dice: Hihitän itseni hensliltä.

Qué te parece de la silla de ruedas Echenique Ironside de Podemos diga en un mitin que es una vergüenza que no se pague la seguridad social de las cuidadoras de hogar siendo él el primero en no pagar a su empleada, la impostura es de risa así como la hipocresía que vemos que no hay que tomársela a enfado, porque es atentando con la broma creativa y no con la ira como antes ponemos a alguien en su sitio,y la democracia ha de progresar en risueña para no perder la unidad, los Padres de la Constitución eran generosos llenos de buen humor, y el espíritu de las leyes debe de ser también risueño para el cumplimiento de la política y de la policía porque no se cargaría con tanta problemática, y no es necesaria la pena de muerte en los estados europeos, así las manifestaciones en la Casa de Campo debieran de ser cantando con los Morancos el Des-pa-ci-to del Urdangarin del Noos.

Que confundan el aeródromo de Cuatro Vientos con el de Cuatro Caminos como acto fallido del informante que implica el sentido inconsciente de lo que piensa como principal.

De esta manera, lo reprimido logra burlar a la censura que lo mantiene oculto. El acto fallido, en síntesis, es una especie de «traición» del inconsciente, que hace que el sujeto diga lo que conscientemente no quería decir o haga lo que no quería hacer, revelando así un deseo o intención inconscientes. Te odio por Te amo.

EL ESPÍRITU DE LA NATURALEZA

EL ESPÍRITU DE LA NATURALEZA: RALPH WALDO EMERSON

La naturaleza dice: He aquí mi criatura, y a pesar de sus impertinentes aflicciones, conmigo estará contenta. No sólo el sol y el verano, sino cada hora y cada estación del año rinden su tributo de goce; pues cada hora y cada cambio, desde el sofocante mediodía hasta la noche tenebrosa, corresponden a un distinto estado mental y lo avalan. La naturaleza es un escenario que se adapta igualmente bien para una pieza cómica o trágica. Cuando uno está sano el aire es un licor de increíbles virtudes.

En los bosques está la perpetua juventud...Allí siento que nada habrá de acontecerme en la vida –ninguna desgracia, ninguna calamidad (que no dañe mi vista)– sin que la naturaleza pueda subsanarlo. De pie sobre la tierra desnuda, bañada mi frente por el aire leve y erguido hacia el espacio infinito, todo mezquino egoísmo se diluye. Me convierto en un globo ocular transparente, nada soy: lo veo todo; las corrientes del Ser Universal me circulan; soy una porción de Dios.

En los lugares silvestres, encuentro algo más caro y próximo a mí que en las calles o poblaciones. En el paisaje tranquilo y, especialmente, en la lejana línea del horizonte, el hombre contempla algo tan hermoso como su propia naturaleza.

El mayor deleite que los campos y los bosques comunican es la sugerencia de una oculta relación entre el hombre y los vegetales. No estoy solo ni ignorado. Me hacen señales y yo les contesto. El balanceo de las ramas en medio de la tormenta es para mí nuevo y antiguo. Me toma por sorpresa y, sin embargo, no me es desconocido. Su efecto es semejante al del alto pensamiento o la emoción sublime que me invaden cuando juzgo que estoy razonando con acierto o que estoy obrando rectamente.

La naturaleza tiene siempre los colores del espíritu.

...la naturaleza no es sólo el material sino también el proceso y el resultado.

El viento arroja la semilla; el sol evapora el agua del mar; el viento lleva el vapor a los campos; el hielo, en el otro confín del planeta;...y así la circulación interminable de la caridad divina alimenta al hombre.

¿Quién puede atrapar la temblorosa belleza de las tardes gualdas de octubre?

En la vida privada, un acto verdadero o heroico realizado en medio de sórdidos objetos parece atraer hacia sí, de inmediato, como templo al cielo y como cirio al sol. La naturaleza extiende sus brazos para acoger al hombre, con sólo que los pensamientos de éste tengan su misma grandeza. De buen grado le sigue ella los pasos con la rosa y la violeta, y cede sus majestuosas y graciosas líneas para adornar a su hijo bienamado. Basta que los pensamientos de éste tengan su misma vastedad, y el marco se amoldará a la tela.

...quienquiera que haya visto a una persona de férrea voluntad y feliz talante habrá advertido qué prontamente arrastra consigo todas las cosas –los seres humanos, las opiniones, la época– y la naturaleza pasa a estarle subordinada.

El mundo existe, por lo tanto, para el alma, con el fin de satisfacer el anhelo de belleza. A este elemento lo llamo un fin último.

...la belleza es una de las expresiones del universo. Dios es la suma justicia; la verdad, la bondad y la belleza son diferentes rostros de esa misma totalidad. Pero la belleza de la naturaleza no es un fin último. Es el heraldo de una belleza interior y eterna, y en sí misma no constituye un bien sólido y saciante. Debe entendérsela como una parte de la naturaleza, pero no como la expresión última o suprema de la causa final.

Luz y tinieblas son nuestra forma habitual de referirnos al saber y a la ignorancia; el ardor nuestra expresión usual de la pasión amorosa. La distancia que divisamos detrás de nosotros y la que divisamos delante son, respectivamente, las imágenes de nuestro recuerdo y de nuestra esperanza.

UN SUEÑO DE CICERÓN

UN SUEÑO DE CICERÓN

Pues lo que siempre se mueve es eterno. Lo que transmite el movimiento que recibe de fuera, cesa de vivir necesariamente cuando cesa el movimiento. Sólo, por tanto, lo que se mueve a sí mismo, no deja nunca de moverse, porque nunca se abandona a sí mismo. Él es el origen y el principio del movimiento de los otros seres. Lo que es principio no puede tener origen, porque todo procede del principio, y él no puede nacer de ninguno. No sería principio lo que procediera de otro elemento. Y si nunca nace, tampoco perece nunca, porque un principio que quedara extinguido no podría renacer de otro, ni crear de sí otro, puesto que es necesario que todo proceda de un principio. Es, pues, necesario que el principio del movimiento sea un ser que se mueve a sí mismo, y este ser no puede ni nacer ni morir. O bien será necesario que todo el cielo se derrumbe, y toda la creación se pare; y no consiga fuerza alguna para recomenzar su movimiento.

Puesto que es manifiesto que lo que se mueve a sí mismo es eterno, ¿quién podrá negar que las almas están dotadas de esa naturaleza? Lo que es movido por un impulso externo, carece de alma. Y lo que está animado, recibe un impulso interior y suyo propio. Tal es, pues, la naturaleza y la forma propia del alma. Y si de entre todas las cosas ella es la única que se mueve a sí misma, no ha tenido ciertamente nacimiento y no tendrá tampoco fin.

Aplícala, pues, a las más bellas empresas. Ahora bien, la más bella ocupación es la que busca la salvación de la patria. Un alma movida y ejercitada por estas ocupaciones se elevará de un vuelo rápido a esta mansión y morada. Y esto lo hará antes, si ya cuando estaba contenida en el cuerpo tendía a la contemplación de las cosas que no son de este mundo y se abstrae lo más posible del cuerpo. Y las almas de los que se entregaron a los placeres de los sentidos, y se han hecho en cierta manera sus servidores, y movidos por el impulso de la concupiscencia que obedecen a la sensibilidad, violaron los derechos divinos y humanos, cuando han salido del cuerpo van dando vueltas alrededor de la tierra, y no vienen a este lugar, sino después de verse atormentadas durante muchos siglos: “El Africano se marchó y yo me desperté del sueño”.


(Últimos fragmentos de “Sobre la República” de Marco Tulio Cicerón)

LA ORTOGRAFÍA DE LA VIDA

LA ORTOGRAFÍA DE LA VIDA: MIGUEL ÁNGEL LOMA PÉREZ

Personas con probados conocimientos lingüísticos que habitualmente leyeran textos con faltas de ortografía, correrían el riesgo de acabar inconscientemente repitiendo alguna. Cosa parecida sucede con las conductas humanas donde a fuerza de “leer” como normales, comportamientos que padecen graves “faltas de ortografía”, también se corre el riesgo de acabar asimilándolas. Más grave aún es, cuando los observadores “lectores” de tales conductas son personitas en periodo de formación: la actual fobia por todo lo que significa exigencia de adecuación a unas reglas, unida al rechazo del ejercicio de corregir –conceptuado como un execrable acto de represión– les producen unos efectos absolutamente desorientadores; lo malo no es equivocarse, sino desconocer cuál es el error y poder rectificar.

Si habitualmente manejáramos textos donde las comas y los puntos, las equis y las haches, las bes y las uves, los acentos y las eses, estuviesen colocados al antojo de un sentimiento superficial, la mayoría acabaríamos con tal confusión ortográfica que nos impediría comunicarnos por escrito. En “la ortografía de la vida”, al toparnos frecuentemente con la exposición de conductas comprobadamente erróneas que tantos medios de comunicación insisten en vendernos como normales, finalmente hasta lo más sencillo se convierte en algo ininteligible, y nos acaba resultando un oscuro jeroglífico el amor, la amistad, el matrimonio, la fidelidad, la familia..., y hasta el mismo sentido de la vida, por no hablar del dolor y el definitivo sentido de la muerte, dos voces que parecen provenir de una lengua perdida.


(Cartas al Director, ABC)

25 CONSEJOS DE AMOR

25 CONSEJOS DE AMOR: ARCIPRESTE DE HITA

44 Palabras son del sabio y díjolo Catón:
el hombre, entre las penas que tiene el corazón,
debe mezclar placeres y alegrar su razón,
pues las muchas tristezas mucho pecado son.


71 Aristóteles dijo, y es cosa verdadera,
que el hombre por dos cosas trabaja. La primera,
por el sustentamiento, y la segunda era
por conseguir unión con hembra placentera.


106 Cuando vi que la dama estaba tan cambiada,
“querer si no me quieren –dije– es buena bobada,
contestar si no llaman es simpleza probada;
apártome también, si ella está retirada”.


113 Y como, así las cosas, yo con ella no hablaba,
puse de mensajero, por ver si la ablandaba,
a un compañero mío; ¡buena ayuda me daba!
él se comió la carne en tanto yo rumiaba.


149 Es decir, por ayuno, limosna y oración
y por servir a Dios con mucha contricción
se deshace el mal signo y su constelación;
el poder de Dios quita toda tribulación.


155 Muchas noblezas tiene quien sirve a la mujer
lozano y hablador y sincero ha de ser;
quien es bueno no debe a las damas temer,
que, si causan pesares, también nos dan placer.


156 Amor hace sutil a quien es hombre rudo;
convierte en elocuente al que antes era mudo,
quien antes fue cobarde, después todo lo pudo;
al perezoso obliga a ser presto y agudo.


169 De talle muy apuesta y de gesto amorosa,
atrayente, lozana, placentera y hermosa,
cortés y mesurada, halagüeña, donosa,
graciosa, mereciente de amor en toda cosa.


197 Eres padre del fuego, pariente de la llama,
más arde y más se quema aquel que más te ama;
Amor, a quien te sigue le quemas cuerpo y alma,
Destrúyeles del todo como el fuego a la rama.


402 Haces que la lozana sea necia y muy boba;
la obligas con tu fuego a hacer como la loba
a quien un lobo astroso el sentido le roba;
por él rechaza a otros, el más ruin la emboba.


403 Así muchas hermosas que son por ti educadas
con el que se encaprichan se van enamoradas,
sea ruin, sea feo, no reparan en nada,
cuanto más en ti creen son más desatinadas.


404 Por una mujer fea se pierde un hombre apuesto,
por hombre vil se pierde mujer de gran apresto;
te complace cualquiera, cuando el ojo le has puesto,
¡bien te puedo llamar antojo, por denuesto!


424 Por una frasecilla se pierde un gran amor,
por pequeña pelea nace un fuerte rencor,
por un mal dicho pierde un vasallo el señor;
el buen hablar siempre hace de lo bueno, mejor.


428 Ni a todas las mujeres tu devoción conviene,
ni debes perseguir a quien no te retiene,
eso es amor baldío, de gran locura viene;
siempre será mezquino quien amor vano tiene.


430 [...] Primeramente, mira qué mujer escoger.


431 Busca mujer hermosa, atractiva y lozana,
que no sea muy alta, pero tampoco enana;
si pudieres, no quieras amar mujer villana,
pues de amor nada sabe, palurda y chabacana.


432 Busca mujer esbelta, de cabeza pequeña,
cabellos amarillos, no teñidos de alheña;
las cejas apartadas, largas, altas, en peña;
ancheta de caderas, ésta es talla de dueña.


433 Ojos grandes, hermosos, expresivos, lucientes
y con largas pestañas, bien claros y rientes;
las orejas pequeñas, delgadas; para mientes
si tiene el cuello alto, así gusta a las gentes.


434 La nariz afilada, los dientes menudillos,
iguales y muy blancos, un poco apartadillos,
las encías bermejas, los dientes agudillos,
los labios de su boca bermejos, angostillos.


446 En la cama muy loca, en la casa muy cuerda;
no olvides tal mujer, sus ventajas recuerda. [...]


451 Dale joyas hermosas cada vez que pudieres,
cuando dar no te place o cuando no tuvieres,
promete, ofrece mucho, aunque no se lo dieres:
cuando esté confiada hará lo que quisieres.


452 Sírvela, no te canses, sirviendo el amor crece,
homenaje bien hecho no muere ni perece,
si tarda, no se pierde, el amor no fallece
pues siempre el buen trabajo todas las cosas vence.


456 La pereza excesiva es miedo y cobardía,
pesadez y vileza, suciedad y astrosía;
por pereza perdieron muchos mi compañía,
por pereza se pierde mujer de gran valía.


468 Haz a la dama un día la vergüenza perder
pues esto es importante, si la quieres tener,
una vez que no tiene vergüenza la mujer
hace más diabluras de las que ha menester.


472 No abandones tu dama, no dejes que esté quieta,
siempre requieren uso mujer, molino y huerta;
no quieren en su casa pasar días de fiesta,
no quieren el olvido; cosa probada y cierta.


473 Es cosa bien segura: molino andando gana,
huerta mejor labrada da la mejor manzana,
mujer muy requerida anda siempre lozana;
con estas tres verdades no obrarás cosa vana.


489 Por muy poquilla cosa de lo tuyo que dieres
te servirá lealmente, hará lo que quisieres,
hará por los dineros todo cuanto pidieres;
ya fuere mucho o poco, da siempre que pudieres.


490 Hace mucho el dinero, mucho se le ha de amar, [...]


492 Si tuvieres dinero tendrás consolación,
[...] donde hay mucho dinero hay mucha bendición.


543 Confesó cuanto mal por el vino había hecho,
pronto fue ajusticiado, como era de derecho;
perdió el cuerpo y el alma el cuitado maltrecho,
en beber demasiado hay todo mal provecho.


544 La vista debilita, disminuye la vida,
piérdese fuerza toda al beber sin medida;
hace temblar los miembros, todo seso se olvida
es, con el mucho vino, toda cosa perdida.


548 Es el vino excelente en su misma natura,
muchas bondades tiene, bebido con mesura;
mas, quien en él se excede pierde toda cordura,
toda maldad del mundo hace y toda locura.


551 A quien habla de prisa ninguno le comprende
y el que habla muy quedo enoja al que le atiende:
el muy arrebatado, a la locura tiende;
de la calma excesiva, torpeza se desprende.


566 Sobre todas las cosas ensalza su bondad,
de su amor no te alabes, sería vanidad;
muchos pierden la dama por esta necedad,
a lo que te conceda no des publicidad.


570 A muchos hace daño el hombre palabrero,
a muchos perjudica y a sí mismo el primero,
recelan de él las damas creyéndole parlero,
por una ligereza pierde todo el tablero.


611 No te enoje servirla; cortejando, amor crece,
el servicio hecho al bueno, no muere ni perece,
tarde o temprano, gana; amor no empequeñece
y la constancia siempre todas las cosas vence.


626 Quiere la juventud mucho placer consigo,
la mujer quiere al hombre alegre por amigo,
al huraño y al torpe no le aprecia ni un higo;
tristeza y mal humor crean al enemigo.


628 Por muy pequeña cosa pierde amor la mujer
y por pequeña tacha que en ti pudiera haber
tomará gran enojo, llegará a aborrecer;
lo que una vez pasó otra pudiera ser.


631 Mejor quiere la dama verse un poco forzada
que decir: “lo que quieras”, como desvergonzada;
si un poquillo la obligan se cree disculpada,
esto en todo animal es cosa bien probada.




Año 1314

LA PERFECTA CASADA

LA PERFECTA CASADA: FRAY LUIS DE LEÓN

No es bueno que el hombre esté solo (Gen, 2).


La mujer buena es suerte buena, y como premio de los que temen a Dios, la dará Dios al hombre por sus buenas obras.


Vivir con leones y con dragones es más pasadero que hacer vida con la mujer que es malvada.


[...] y gustando de señalarse y vencerse entre sí unas a otras, aun en cosas menudas y de niñería [...] Gusta una mujer de parecer más hermosa que otra, y aun si su vecina tiene mejor basquiña, o si por ventura saca mejor invención de tocado, no lo pone a paciencia; [...]


Porque a la buena mujer su familia la reverencia, y sus hijos la aman, y su marido la adora, y los vecinos la bendicen, y los presentes y los venideros la alaban y ensalzan.


Mujer de valor, ¿quién la hallará? [...] que es cosa rara, que es lo mismo que llamarla preciosa y excelente cosa, y digna de ser muy estimada, porque todo lo raro es precioso.


De manera que el hombre que acertare con una mujer de valor, se puede desde luego tener por rico y dichoso, [...] así que ésta es la primera alabanza de la buena mujer, decir que es dificultosa de hallar. [...] Porque no sería mucho ser una buena si hubiese muchas buenas, o si en general no fuesen muchos sus siniestros malos.


Que, como burlando en esta materia, o fue Focílides o fue Simónides, el que lo solía decir, en ellas solas se ven el ingenio y las mañas de todas las suertes de cosas, como si fueran de su linaje; que unas hay cerriles y libres como caballos, y otras resabidas como raposas, otras ladradoras, otras mudables a todos colores, otras pesadas, como hechas de tierra; y por esto, la que entre tantas diferencias de mal acierta a ser buena, merece ser alabada mucho.


¿Quién hallará una buena mujer?, sino llamóla mujer de valor, [...] así en las mujeres no hay medianía, ni es buena la que no es muy buena, [...]


[...] poseer en ella un tesoro abreviado; así una buena mujer no es una mujer, sino un montón de riquezas, y quien las posee es rico con ella sola, y sola ella le puede hacer bienaventurado y dichoso; [...] ni más ni menos a la buena mujer el marido la ha de querer más que a sus ojos, y la ha de traer sobre su cabeza, y el mejor lugar del corazón dél ha de ser suyo, o, por mejor decir, todo su corazón y su alma, y ha de entender que en tenerla, tiene un tesoro general para todas las diferencias de tiempos, y que es varilla de virtud, como dicen, que en toda sazón y coyuntura responderá con su gusto y le hinchará su deseo, y que en la alegría tiene en ella compañía dulce con quien acrecentará su gozo, comunicándolo, y en la tristeza amoroso consuelo, y en las dudas consejo fiel, y en los trabajos regalo, y en las faltas socorro, y medicina en las enfermedades, acrecentamiento para su hacienda, guarda de su casa, muestra de sus hijos, provisora de sus excesos, y finalmente, en las veras y burlas, en lo próspero y adverso, en la edad florida y en la vejez cansada, y, por el de la vida por todo el proceso, dulce amor, y paz, y descanso.


[...] y, cuanto más gastan, tanto les aplace más el gastar. [...] Y muchas veces no gasta tanto un letrado en sus libros, como alguna dama en enrubiar los cabellos. [...] Pues no sea la perfecta casada costosa, ni ponga la honra en gastar más que su vecina, sino tenga su casa más bien abastada que ella y más reparada, [...]


Vosotros los maridos, amad a vuestras mujeres y, como a vaso más flaco, poned más parte de vuestro cuidado en honrarlas y tratarlas bien (1 Cor, 13).


Porque, si los hombres, que son varones, con el regalo, conciben ánimo y condición de mujeres, y se afeminan, [...] trueca a la mujer en ramera aqueste dragón alcahuete; porque el darse al afeite, de ramera es, [...] Su cuenta es desenlazar las bolsas de sus maridos, y el consumirles las haciendas en sus vanos antojos, [...]


Tienen por oficio andar de casa en casa ociosas, y no solamente ociosas, más también parleras y curiosas, y habladoras de lo que no conviene (1 Tim, 5).


Y asimismo Antífanes, escritor también de comedias, mofa de aquesta perdición de mujeres, poniendo las palabras que conviene a lo que comúnmente todas hacen, y dice: “Llega, pasa, torna, no se pasa, viene, para, límpiase, revuelve, relímpiase, peinase, sacúdese, friégase, lávase, espéjase, vístese, almízclase, aderézase, rocíase con colores, y al fin, si hay algo que no, ahógase y mátase”.


[...] y que para el deleite de todos se derrama con posturas lascivas. [...] porque le es necesario el teatro, y la procesión, y la muchedembre de los miradores, y el vaguear por las iglesias, y el detenerse en las calles para ser contempladas de todos, porque cierto es que se aderezan para contentar a los otros.


Afréntase de su nación; duélense por no haber nacido alemanas o inglesas, y así procuran desnaturalizarse en el cabello siquiera [...] Demás de que también procuran de mudarle de blanco en negro, las que les pesa de haber llegado a ser viejas.


[...] mejórase y esfuérzase mucho cualquiera buena razón en la boca dulce de la sabia y buena mujer.



Año 1560