sábado, 9 de noviembre de 2019

Y YO QUE OFREZCO A CAMBIO

Y YO QUE OFREZCO A CAMBIO PARA QUE VENGA JESÚS

Jesús hace una locura. Una única locura. Se reviste de Amor y provoca al Padre. Va a la cruz a entregar el resto de la vida que le queda para que ESE DIOS ACTÚE y si no actúa entonces ese Dios no existe para el mundo. Y ese Dios va actuando, Actúa y ACTUARÁ.

Un hombre valiente que Dialoga con Dios y EXIGE LA PRESENCIA DE DIOS EN EL AMOR dando a cambio como ejemplo su actuar, el de un hombre y su vida reducida a la mínima expresión sepultada por el mal del mundo. Yo aplaudo a Ese Cristo que tuvo esa valentía de dar la sangre con honorabilidad en el mercado del politiqueo y de los intereses de los poderes humanos.

LA IMAGEN

UNA TEORÍA DE LA IMAGEN

La promiscuidad y la ubicuidad de las imágenes, la contaminación viral de las cosas por las imágenes, son las características de nuestra cultura.
(Jean Baudrillard)

Por tanto "imagen" se abre a campos semánticos tan dispares como: ojo, retina, mente, espejo, pantalla, figura, representación. Lo que implica una Teoría de la Imagen.

Producir un "conjunto organizado de ideas" en torno a la problemática de la imagen se identifica, para nosotros, con el hecho de pensar la imagen. O como diría Francesco Casetti con hacer trabajar la imagen hasta desvelar que lo que suele abordarse desde la perspectiva de su "naturalidad" e "inocencia" es el lugar donde se ejercita una praxis social -bajo la forma de un lenguaje socialmente organizado- de importancia trascendental en nuestras modernas sociedades.

En la misma medida en que la Teoría de la Imagen se concibe como el lugar de reflexión en torno a la problemática de la significación icónica, es difícil negar la trascendencia práctica de la misma. Ya que de lo que se trata es de producir un conocimiento capaz de generar una competencia operativa dirigida a la "lectura" de imágenes.

Por si lo anterior fuera insuficiente cabe señalar que, aun no habiendo una relación mecanicista entre un saber interpretativo y un saber productivo, el adecuado control de los circuitos del sentido y la articulación del mismo constituyen una base de primordial importancia para cualquier operación ulterior.

El de que todo discurso, todo texto visual, designa su interlocutor potencial, seleccionando a través de una serie de instrucciones implícitas sus "espectadores ideales".

Reconocer, pues, en toda imagen la existencia de una estrategia discursiva (consciente o no, ese no sería el problema), elaborar los conceptos pertinentes para sacarla a la luz, comprender lo que tiene todo discurso de orientación persuasiva, situar al espectador de los medios audiovisuales no como un lugar mudo sobre el que se vuelcan infinidad de obras y mensajes sino como interpretante (dejamos de lado el sentido que Peirce daba a esta palabra) capaz de contextualizar la actividad de los "medios de masas" y, en último término, susceptible de producir un saber en relación con el universo de la significación.

Con sus aproximaciones a los fenómenos de la autoconciencia, autorreferencia y funcionamiento del pensamiento humano.

La idea -formulada originalmente por E.H. Gombrich en el ámbito de la Historia del Arte- de que la relación entre representación artística y realidad externa puede ser calificada de ilusoria. A lo que habría que añadir, especificando más la idea anterior, el que cada operación figurativa está regulada por convenciones, por articulaciones esquemáticas de lo que ya conocemos, por referencias -en último término- a una enciclopedia (entendida en el sentido que le da Umberto Eco).

La concepción del proceso de la enunciación visual -de toda enunciación- en los términos definidos por Benveniste cuando indicaba que es en el lenguaje donde el hombre se funda como sujeto. Es decir, que la subjetividad se encuentra fundamentada en el ejercicio de la lengua. Luego el sujeto de la enunciación no existe -en términos discursivos- sino en el interior del discurso enunciado. Lo que permite establecer una distinción operativa entre enunciadores y sujetos empíricos, rica en consecuencias semióticas.

Las ideas arriba expresadas forman -para decirlo con un lenguaje semiótico- la base isotópica de la aproximación propuesta.

Con lo que se completa un recorrido que va de lo abstracto a lo concreto, de lo general a lo particular.

Precisamente a estudiar esta inmediatez, esa confusión -muchas veces interesada, fruto de una ideología asimilada a través de toda la cultura icónica occidental- que tiende a eliminar la distinción entre la realidad de la imagen y la imagen de la realidad.

Han sido múltiples las definiciones de la imagen que se han dado a través de los tiempos. Ya Platón (República, VI) hablaba de imágenes como "sombras y después los fantasmas representados en las aguas y sobre la superficie de los cuerpos opacos, tersos y brillantes". Dejando de lado las múltiples implicaciones del texto platónico, se puede retener la presencia en el mismo de dos temas claves: la idea de representación y la noción de reflejo especular.

Idénticos temas derivan de un análisis de los étimos de las palabras imagen (del latín imago) o icono (del griego eikon). De una y otra raíz, se obtienen las ideas de representación y reproducción, por un lado, y la de semejanza (a través del concepto de retrato), de otro. Como puede verse estas primeras definiciones se inscriben en un campo ideológico preciso.

De esta definición podemos extraer las ideas de materialidad (aspecto fabricado de la imagen) y su independencia con respecto a los temas u objetos representados (lo que permite la existencia de una historia de las imágenes). A lo que vendría a añadirse el hecho de que, aquí y ahora, la imagen es un componente central de los mass-media (su multiplicación y difusión masiva, su repetibilidad infinita).

Por último, se podría destacar su carácter singular de objeto del mundo que tiene la posibilidad, en no pocos casos, de mostrar a la vista, de designar a otros objetos diferentes.

Así hablaremos de grado de figuración de una imagen (idea de representación de objetos o seres conocidos), de grado de iconicidad (como opuesto al grado de abstracción y que hace referencia a la calidad de la representación con el objeto representado), grado complejidad -prestando especial atención al hecho de que no basta una mera consideración de la complejidad de la imagen en función del número de elementos que la conforman, sino que es imprescindible incluir en este terreno las competencias del espectador-, el tamaño (grado de ocupación del campo visual), los grosores de la trama y el grano, las distintas cualidades técnicas (contrastes, iluminación, nitidez...), la presencia o ausencia del color, la dimensión estética -que introduce a la imagen en el campo que Roland Barthes denominó de la dispersión del sentido- y el grado de normalización (ligado a las prácticas de copiados múltiples y difusión masiva).

Como recuerda Gilles Deleuze, nuestra autodenominada civilización de la Imagen, sea sobre todo una civilización del cliché. Y esto puede explicarse en un doble sentido. Por un lado, por que la inflación icónica se edifica sobre la redundancia. Por otro, en un sentido más complejo, por el hecho de que el Poder constituido mantiene muchas veces un interés cierto de la ocultación, distorsión o manipulación de ciertas imágenes, de tal manera que éstas casi dejan de ser un medio de revelar la realidad para convertirse en una forma de ocultarla. Redundancia y ocultación se convierten en caras de la misma moneda. Por si esto fuera poco, insistirá también Deleuze, existe un interés generalizado por "escondernos algo en la imagen". Y ese algo, añadiríamos nosotros, no es sino su aspecto de lenguaje, su carácter de instrumento de persuasión, el que no existen espejos que no sean deformantes, ya que todo acto de lenguaje icónico es fruto, como veremos más adelante, de una estrategia significativa y, por tanto, persuasiva.

Abraham Moles ha subrayado la necesidad de comenzar a analizar cómo el tamaño numérico de un flujo -en este caso de imágenes- es capaz de condicionar el comportamiento humano. De aquí que se comience a hablar de una ecología de la imagen que se ocupa de la presión visual a la que nos veremos sometidos en nuestra cotidianidad. Es la que ha provocado el equívoco que sostiene que las imágenes comunican de forma directa, pasando por alto la necesidad de analizar cómo comunican y funcionan los discursos visuales, evitando la proliferación de esa especie contemporánea del ciego vidente.

Desde este punto de vista no es ocioso, a la luz de la moderna psicología cognitiva, preguntarnos en qué sentido se puede decir que tenemos imágenes de las cosas en nuestra cabeza. La admisión de la existencia del formato-imagen mental implica conocer cuál es el papel específico que éste juega en la vida cognitiva.

Así puede contemplarse la polémica abierta entre partidarios y detractores del formato imaginístico sobre si la imagen mental supone una forma de codificación previa a la proposicional que no lleva consigo una interpretación, con lo que vuelve a plantearse en este nivel una distinción que fue durante algún tiempo fundamental en los análisis de la percepción.

En resumen, se trata de dilucidar si la imagen es una forma estructuralmente diferenciada de representación interna, si posee un formato diferente de otras representaciones y si constituye o no una forma funcionalmente distinta de representación mental (véase Kosslyn y Pomeranz).

A la inversa, existen ejemplos de cosas que se pueden pensar pero no ver. Para Kanizsa, el ojo razona a su modo, si bien matiza que las leyes que rigen la percepción no son de distinta naturaleza que las que rigen el pensamiento. Sencillamente, se trata de otras leyes.

Para Rock, los procesos mentales de la percepción (descripción, inferencia y resolución de problemas) son parecidos a los del pensamiento.

Porque en todo acto perceptivo se involucra el sujeto perceptor en tanto que animal histórico y cultural. Presente y pasado, futuro como proyecto, deseos e intenciones inconscientes, todo viene a configurar el "plan perceptivo".

La teoría de la percepción se enfrenta así al problema de los condicionamientos culturales.
Como puntos de partida pueden escogerse razonablemente los siguientes: un abandono de las tesis del absolutismo fenomenológico (el mundo es como aparece y aparece para todos igual) y de su variante sofisticada del etnocentrismo, una capacidad para tratar de ver cada cultura en función de su particular sistema de valores y una distinción inicial entre percepción del espacio y representación del mismo.

Resumiendo las complejas realizadas por Rivers (1901), se puede sacar en consecuencia una notable superioridad de los nativos en el terreno de la agudeza visual (capacidad de observar como distintos dos puntos muy próximos uno de otro).

Parece, pues, evidente que la identificación de objetos -al menos cuando esta identificación juega un papel primordial en la organización vital- se realiza sobre la base de configuraciones diversas en función de las diferentes situaciones.

Pues si somos animales que podemos distinguir colores, somos ante todo animales culturales. Tenemos una alta capacidad para discriminar colores aunque nos resulte sensiblemente más complejo la categorización de las fronteras entre los mismos.

De tal manera que este fenómeno semiótico -la organización de una cultura- afecta, y a veces condiciona decisivamente, la habilidad perceptiva y discriminadora. De la misma manera que el lenguaje determina la forma en que una sociedad organiza un sistema de valores e ideas, también condiciona nuestra percepción cromática.

En un mundo donde el símbolo coincide con su objeto, y donde a éste no se le puede sustituir nunca por pequeños ruidos ridículos o signos escritos en una hoja de papel, signos que, además, nunca tienen nada que ver con otras cosas, excepto en la medida en que imponga esta relación una convención frágil y fortuita, tienen que coincidir la verdad y el sentido, la mentira y el absurdo.
(Lars Gustafson)

Quien tiene la llave del signo se libera de la prisión de la imagen.
(Michel Tournier)

La concepción tradicional de la imagen ha tendido a identificar -al menos desde el Renacimiento- representación con semejanza.

Función de sustitución, anterior, lógica e históricamente al retrato -semejanza- y donde la creación precede a la comunicación.

Aunque sea adelantar un vocabulario que se desarrollará más adelante, es el momento de subrayar el carácter provisional de la articulación entre expresión y contenido.

Siempre que hay semejanza hay sustitución (Gombrich: toda producción de imágenes está enraizada en la creación de substitutivos) aunque la primera no sea condición necesaria para la segunda, pues como subraya Roland Barthes, la representación no se define por la imitación, y aquella existe más allá de las nociones de real, verosímil o copia. Y esto es así, por la identificación profunda entre representación y significación.

De acuerdo con este punto de partida la significación se produce siempre que una cosa materialmente presente ante la percepción de un destinatario represente a otra cosa a partir de reglas subyacentes.

Desde este momento conviene dejar claro que el significado no se confunde con el mundo externo. Las diversas expresiones no significan cosas o estado del mundo (aunque pueda remitir a ellas). Los significados se identifican con unidades culturales, con determinados aspectos de nuestra organización del mundo.

La aceptación por el niño de la reconstrucción global del cuerpo fragmentado a través de una imagen exterior, que forma núcleo de la denominada "fase del espejo", pertenece de lleno a la experiencia de lo imaginario. Solo más adelante se ingresará en el campo de lo simbólico a través del uso del lenguaje.



SANTOS ZUNZUNEGUI

EN LA CRUZ

EN LA CRUZ UN LOCO

En la cruz solo un loco.

Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque lo mantenía en secreto por miedo a los judíos, solicitó de Pilato el permiso para hacerse cargo del cuerpo de Jesús. Pilato se lo concedió y él se hizo cargo del cuerpo. También vino Nicodemo, el que con anterioridad había ido de noche a entrevistarse con Jesús, trayendo unas cien libras de una mezcla de mirra y áloe. Entre ambos se llevaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron con vendas de lino bien empapadas en los aromas, según acostumbraban hacer los judíos para sepultar a sus muertos. Cerca del lugar donde Jesús fue crucificado había un huerto, y en el huerto, un sepulcro nuevo en el que nadie había sido sepultado. Y como el sepulcro estaba cerca y era para los judíos el día de preparación (nota de Jg: ya se echaba encima el sábado), depositaron allí el cuerpo de Jesús.

Gracias a la vida entregada por un loco, una nueva creación ya se derrama entre nosotros.

LOS 15 SENCILLOS ACTOS

LOS 15 SENCILLOS ACTOS DE CARIDAD DEL PAPA FRANCISCO

1.- Sonreír ¡Un cristiano siempre es alegre!

2.-Dar las gracias siempre (aunque no "debas" hacerlo)

3.-Escuchar la historia del otro, sin prejuicios, con amor.

4.- Levantarle los ánimos a alguien.

5.- Detenerte para ayudar. Estar atento a quien te necesita.

6.- Recordarle a los demás cuántos les amas.

7.- Celebrar las cualidades o éxitos de otros.

8.- Saludar con alegría a esas personas que ves a diario.

9.- Corregir con amor, no callar por miedo.

10.- Ayudar cuando se necesite para que otro descanse.

11.- Seleccionar lo que no usas y regalarlo a quien lo necesita.

12.- Tener buenos detalles con los que están cerca de ti.

13.- Limpiar lo que uso en casa.

14.- Ayudar a los demás a superar obstáculos.

15.- Llamar por teléfono a tus padres.

LA LOCURA

HELLO, ¿CÓMO ESTÁS?, HISTORIA DE LA LOCURA DE MICHEL FOUCAULT...

La falta de fortuna y una enfermedad venérea te pueden volver loco.

También hay místicos, iluminados y sacerdotes locos. Y cómo conducir a los locos a la razón.

Orgullosos mentirosos e insolentes. El loco se engaña a sí mismo y engaña a los otros.

Cuando se le denuncia el loco es feliz en la verdad aunque no en la razón.

La risa del loco es que se ríe por adelantado a la risa de la muerte.

Gravita alrededor de su propia locura entre el saber que le anima y la forma a la que se ha traspuesto y que hacen el vacío del ser.

Son las locuras del soñar despierto y el estar preso de la bestia sufriente, frustrada e iracunda.

La victoria no es ni de Dios ni del Diablo es de la Locura.

Cómo hacer que una forma humana no sea una forma de la locura. A los idiotas se les deja entrar en los comercios pero no a los miserables. La forma del mundo no puede ser la forma de la locura.

No hay locura más que en cada uno de los hombres, merced al afecto que se tiene a sí mismo, a la Filautía.

La locura entre el Saber y la Prohibición. La locura es en relación a la razón.

La locura loca que rechaza a la razón y la locura sabia que negocia con ella.

El teatro fabrica ilusión y por tanto es locura como la misa.

El loco amor o pasión amorosa cuando pierde el amor se queda en locura o pasión desesperada.

La locura es el rasgo del Universo nuestro conocido por eso se habla de siglos de la ciencia.

La locura atrapada en el discurso del mundo o la trágica locura del mundo.

"Una cabeza hueca, una sandía vacía, huérfana de sentido común, una caña, un cerebro desarreglado, sin un resorte ni una rueda buena en la cabeza".
(el abogado de Joubert)

Por eso a la locura se le quita la ociosidad y se la hace trabajar y se la pone moral y como reposo los templos de la religión en la ciudad porque sino su barbarie sería inmensa y Dios no quiere esto.

Al libertinaje de la holganza se le hace trabajar. Sino sería una segunda revuelta de la criatura contra Dios dice san Ambrosio. Volverles útiles al mundo y al espectáculo de la vida de ahí la necesaria educación y formación de los ciudadanos. Para que no pierdan el tiempo... en locura.

Qué relaciones sostiene la locura con todo el dominio de la experiencia ética grecorromana.

De la Edad Evangélica y de lo Sagrado a la de la Sinrazón y SinSentido salvo el del dinero y el consumismo.

En qué fundamos una ciencia del hombre sobre la moralización sin magicismo ni loterías de riesgo.

La caridad con el inconsciente es locura.
La caridad con la locura es locura.
Muchos van ciegos por la vida.
Una intuición y un sueño son los ritmos de la locura.
A qué atenernos.

El alma de los locos no está loca. El alma a través de la religión y hacer el bien salva de la locura. La razón puede ser egoísta y la locura generosa.

El círculo del día y de la noche es la ley del mundo clásico. El dormir como la más exigente de las necesidades del mundo y la más inevitable pero la más sencilla de las legalidades de la naturaleza como la vida y la muerte.

El reflejo ilusorio de los días del no-ser de la noche.

Puede ser que después de un negro un loco llegue a la Casa Blanca.

La estupidez es simplemente el defecto de la inteligencia y del juicio. Un mundo de necios que van en metro de un lado a otro.

Yo opto: aquél es mi loco simpático.
Sería estar loco de otro modo el no estar loco.

El azar de la locura y la voluntad de la razón en el ser y el no-ser de la realidad.

El sufrimiento del hambre sigue siendo insondable dolor y delirio.

La locura de los valores burgueses.

O sales de la animalidad por la locura o por la razón.

La policía debe ejercer su poder sobre lo indeseable, el desorden, el escándalo, la esclavitud humana, la inmoralidad y el crimen. La conciencia ciudadana o pública separa la locura de la razón (se puede suponer si no está influenciada por poderes fácticos).

La obra del genio desfundamenta la locura.

LA MISERIA MORAL

LA MISERIA DINERARIA ENGENDRA MISERIA MORAL

Una ONG puso un puesto a la salida del supermercado La Plaza y le di una botella de cristal de Aceite Oliva Virgen Extra y un bote de Enjuague Bucal cosa que no les sentó muy bien.

Muy pocos inmigrantes cuentan con referencias fidedignas para poder alquilar un piso de tres dormitorios ya que una buena parte de sus ingresos son en negro, y se creen que una llamada de su jefe salvará la situación.

Cuando van a Cáritas resulta que ella está de pareja de hecho liada dos veces con dos marroquíes y viven en un piso de alquiler solos los dos de 650 euros cuando podrían pagar uno de 500 con menos habitaciones, o una abuela inmigrante que alimenta a cinco nietos nacidos uno cada año, o uno que tiene una deuda con Hacienda de 4mil euros por multas de Tráfico o uno que paga 120 de teléfono cuando podría pagar solo 50. ¡O tener mucha jeta para pedir o no valen para sostener un trabajo más allá de dos semanas!

No será el primero ni el último funcionario del Registro Civil o de la Comisaría que exija favores sexuales a las inmigrantes a cambio de papeles legales.

La reforma laboral ha hecho que el servicio de las limpiadoras se haya externalizado en sucesivas subcontratas que han aumentado las tareas disminuyendo los salarios porque ésta es la manera que tienen de competir las empresas.

En Siberia debido a la crisis económica los rusos no pueden comprar bebidas alcohólicas ingiriendo lociones de baño a base de alcohol metílico y flores de majuelo muriendo envenenados en una semana casi un centenar entre 35 y 50 años.

A veces la Roca Gigante de la Miseria arrasa varias casas al mismo tiempo de una población mientras nos preocupamos de dar de comer a todas horas a nuestras mascotas pretenciosas gatunas mientras otros las pasan canutas. Mientras la Casa de la Navidad llega a Madrid y una academia de elfos se instala en la Gran Vía. Y solo un 17% recibe cesta de navidad en el mundo laboral y sin embargo se reparten 20.000 euros en cestas entre los pobres.

Los europeos ahora quieren más seguridad y menos inmigrantes porque el Tercer y Cuarto Mundo en oleadas incesantes no dejan de venir aquí como la horda del Martillo Doloroso.

Pero es verdad que los inmigrantes no pueden permitirse el lujo de poner la calefacción en el crudo invierno ni de ir al dentista con un dolor incesante en la boca.

Quien no ha visto en su barrio a alguno recogiendo comida de los basureros y nos hemos quedado patidifusos como en un viaje fantasmagórico a Villaverde y Parla.¡Pero no hay pobreza en una casa donde hay tele y móvil!

Si no hay trabajo de calidad para no dejarse morir a tanta gente tendrán que dar un salario social, vivienda social gratuita, y cubrir los gastos de agua, luz y gas por el Ayuntamiento. ¡Que todo ciudadano adquiera vivienda, viandas y vestimentas eso es justo por el mero hecho de nacer!

Mientras una mujer robaba a ancianos tras drogarlos con somníferos, la increíble tentación del dinero impulsa la liga del fútbol en China, y los famosos presumen de árbol de Navidad.

Me río yo de todas las películas que no delatan la pobreza y de los diez mejores trajes de la alfombra roja, y Santa Claus no lleva regalos ni comida a los niños del café.

LA VIOLENCIA

SOCIEDADES VIOLENTAS

LA MODERNIDAD INCONCLUSA

¿Y qué puede decirse en este sentido? Al menos cabría esperar que los progresos técnicos y sociales en Occidente en los últimos siglos consintieran el optimismo. Ahí están, por ejemplo, los avances científicos que favorecieron una vida más prolongada y cómoda, y mayores riquezas. Y ahí los principios de la modernidad ilustrada y el florecimiento del humanismo como afianzamiento del concepto de dignidad de hombres y mujeres. En fin, es imposible desconocer ideas consagradas como la autodeterminación moral y política de las personas, la superación de las desigualdades, la libertad, la educación como medio de conocimiento, la importancia de la naturaleza, los Derechos Humanos. Otra cosa es si estos pronunciamientos y el intento de practicarlos forjaron sociedades más pacíficas.

Los historiadores coinciden en su visión crítica. Basta con citar algunos. Eric Hobsbawn indica que en el curso del siglo XX, cuyo inicio sitúa en 1914, se ha dado muerte o se ha dejado morir a un número más elevado de seres humanos que en ningún otro período de la historia. Hobsbawn también menciona que los casi seis mil millones de habitantes que alberga el planeta triplican la población existente antes de iniciar la primera guerra mundial. Aun así, las guerras libradas en este siglo han tenido mayor poder destructivo de la vida que cualquier otra. Los avances tecnológicos sobre la naturaleza ya empiezan a acarrear consecuencias medioambientales severas. Y las desigualdades económicas, la pobreza y el hambre —¿otras formas de violencia?— son flagrantes cuando, a diferencia del pasado, la capacidad productiva permitiría satisfacer las necesidades de toda la especie.



UN MODELO DE VIDA VIOLENTO

Sanmartín afirma con rotundidad que el estilo de vida occidental fomenta el surgimiento de la violencia en múltiples modalidades. En muchas ocasiones la agresión puede partir de un estrés mal controlado porque la persona carece de las habilidades inhibitorias necesarias, alude. Y esto es común en sociedades altamente competitivas. Vemos al otro casi como un enemigo con el que es muy difícil empatizar y no como alguien al que hay que ayudar y al que debemos respetar porque es un igual en cuya piel debemos ponernos. A esas exigencias culturales, dice, hay que sumar las grandes dosis de frialdad que congelan la expresión de las emociones, sobre todo entre hombres.

Los rasgos que caracterizan nuestra forma de vida van ligados a la búsqueda del placer rehuyendo el esfuerzo, señala el investigador. Esta gratificación que se supone inmediata e impostergable conduce a todos, más o menos, por la senda del egoísmo. Y por aquí parece imposible conjugar los deseos y creencias generales. Su conclusión: Si las causas son, en general, socioculturales, la violencia es evitable, al menos teóricamente.

Si es así, muchas de estas actitudes conforman menos un destino inscrito en la biología que el resultado de intereses específicos, por un lado, y demasiadas prácticas asumidas como inalterables, por otro. Intereses económicos entre las naciones y entre los individuos alentados, por ejemplo, por el fundamentalismo del dinero. Las guerras constituyen el mercado idóneo para comprar y vender armas, ilustra Sanmartín. Y hay más: El crimen organizado, el narcotráfico, el tráfico de personas, la explotación sexual.

A lo mejor alcance con mirar alrededor para descubrir el germen de cuantiosas situaciones violentas, más humanas que animales. Actitudes cargadas de odio y veladas por un manto de naturalidad. Sin ir más lejos, la ansiedad por lucrar, el interés económico como baremo incontestable de la vida.